-Al menos ya sabemos que puedes proyectarlo por medio de la piel aunque estés dormida.
Enarqué las cejas y lo miré con duda.
-¿Cómo lo sabes?
-Perdona, yo…-Se paró de la cama, me rodeó dándome la espalda, y quedó frente a la ventana sin mirar algo fijo-Ayer no podía dormir y sentí curiosidad sobre lo que soñabas, así que pensé que podrías transmitirme las imágenes de tu sueño y al principio toqué tú frente y no ocurrió nada, pero cuando ya casi iba a quitar la mano comencé a ver lo que soñabas.
-¿Ah sí? ¿Y qué soñé?-Pregunté aunque con mi mente tan ágil, jamás olvidaba un sueño.
-Soñabas… conmigo y también soñaste el último día que vimos a nuestras familias.
Caminé en dirección opuesta a Jacob y aunque sabía que su fino sentido del oído le ayudaría a escuchar mi movimiento, él no dejó de mirar por la ventana.
En toda la noche no platicamos mucho, sólo arreglamos algunos detalles del día siguiente.
Comencé a practicar para extender las imágenes sin tener que tocar a Jacob, pero no funcionaba, además de que no sabía cómo proyectarlo.
Entonces inicié todo desde dónde sabía; tocaba la cara de Jake, pasándole imágenes sobre nosotros en la biblioteca en la mañana, después le dije que tocara mi brazo y pudo ver las mismas imágenes, continuamos con el cuelo, las mejillas y la frente y todas funcionaron pero cuando intentaba mostrarle las imágenes desde cierta distancia, fallaba.
Me molestaba mucho no poder hacerlo bien y más sabiendo que tenía el potencial; si papá podía escuchar el pensamiento de los demás al mismo tiempo y por separado abarcando una habitación y mamá podía tener un alcance de varios metros ¿Por qué yo no podía expandir mi poder?
Terminé por convencer a Jacob de que durmiera ya que para mí, aunque dormía muy bien, no era tan necesario hacerlo, porque mi mitad vampírica no lo necesitaba.
Estuve despierta toda la noche y trabajé lo más duro que podía pero aún así nada funcionaba, lo sabía porque intentaba mostrarle a Jake en sueños la imagen de los Vulturis. Sabía que si Jacob veía a esas ‘sanguijuelas’ en sueños despertaría de inmediato.
Me acosté en mi cama dándome por vencida y con un sentimiento horrible de impotencia, pues si no lograba nada Jacob no me dejaría ir con él, aunque no hubiera forma de que él me detuviera.
Vi en el piso la pulsera de mamá ¿Cómo había llegado hasta ahí? La tomé y me la puse, mirando con detenimiento ambas figuras.
Recordé haber visto la pulsera en la muñeca izquierda de mamá aunque jamás le pregunté algo sobre su origen, tal vez Jacob sabría algo.