Abrí los ojos de golpe, y noté que Jacob tenía tensa la mandíbula. Intenté zafarme de los brazos de Jake, pero él no me dejaba.
-Puede ser importante-le dije, tocándole la mejilla para mostrarle mi preocupación.
Soltó mi cuello y abrió los ojos.
Me paré de la cama y corrí hacia la puerta con la velocidad que un humano no podría usar, me arreglé un poco el cabello largo rizado que ahora ya me llegaba a la cintura, tomé una bocanada de aire, respiré y abrí la puerta.
-Buenas noches-dijo la recamarera y yo le sonreí-Señorita Wolf el día de hoy recibimos un paquete para usted, y necesitamos que firme una hoja.
-Claro-dije extendiendo las manos al recibir una hoja sostenida con una tabla y una pluma.
Era gracioso porque mamá me había puesto como Vanessa Wolf en la identificación falsa, así que tuve que inventar una firma para ese nombre.
Firmé y me entregaron una pequeña caja del tamaño de mi mano. Di las gracias y corrí de nuevo a gran velocidad para acostarme otra vez en la cama de Jacob, aunque él estaba sentado y viendo por la ventana que estaba a cinco metros de él.
Comencé a abrir la caja ignorando el aspecto ausente del lobo a mi derecha.
Saqué de la cajita una pulsera con un lobo tallado en madera, como si el lobo le aullara a la luna y en el otro extremo de la pequeña cadenita había un corazón de cristal, que me llamó la atención pues estaba tallado en innumerables caras que resplandecían a la tenue luz de las lámparas.
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