miércoles, 6 de abril de 2011

Un nuevo amanecer

Una mañana con mucho sol, aunque no era de sorprenderse en un lugar como Brasil y aquí en Río de Janeiro, el clima siempre era bueno aunque con mi temperatura y la de Jacob aun si estuviéramos en Alaska jamás tiritaríamos de frío.
Volteé al otro lado de la habitación del hotel y ahí estaba mi lobo preferido, roncando levemente y con la boca abierta; me gustaba ver dormir a Jake porque jamás había asomo de culpabilidad o remordimiento, desde el encuentro que los Vulturis tuvieron con mi familia-Los Cullen-los lobos y otros amigos de mi abuelo Carslie, Jacob jamás volvió a ser igual, perdimos todo contacto con ellos y por seis largos años íbamos d continente en continente, de país en país; ya conocía suficiente del mundo Francia, Inglaterra, Rusia, Holanda, Alemania, China, Grecia, Polonia, Australia, Japón, México Argentina y ahora Brasil. Había sido  muy difícil convencer a Jacob pues pensaba que no era muy seguro, ya que Zafrina, Kachiri y Senna vivían por aquí, en las Amazonas y creía que si llegaron a tener la suerte de escapar de las garras de los Vulturis, ellos seguramente estarían buscándolos para así terminar de impartir la justicia que tanto proclamaban.
Ya no pude seguir pensando en todo eso y levanté a Jacob con un beso en la mejilla, aunque no sin antes haberlo golpeado con una almohada. Desayunamos sin fijarnos mucho en lo que contenía el plato, pues estábamos acostumbrados a las comidas raras, o por lo menos para nosotros sí lo eran.
-Jake, quiero ir a Italia-dije interrumpiendo su bocado.
-Nessie, ya hablamos de esto un millón de veces, no vamos a meternos a la boca del león
-¿Y no te importa saber algo sobre mamá? ¿O sobre tu propio padre?
Jacob tragó en seco y dejó los cubiertos frente al plato, fijó sus ojos en los míos con un semblante de angustia, se acercó un poco hacia mí y extendió su mano para acariciarme la mejilla.
-Reneesme-dijo poniendo su mano sobre la mía-por supuesto que me importa saber de ellos, aunque no lo creas me importa saber sobre los Cullen y más aún sobre mis hermanos, pero si vamos a Italia y ellos no están ahí, él chupasangre mayor nos matará y eso es por lo que Bella me mandó contigo, porque sabía que yo era capaz de protegerte, si vamos a ver a esas sanguijuelas todo lo que sacrificamos por ti será en vano.
Suspiré y entrelacé mis dedos a los de Jake, miré mi relicario, el que me había regalado mi mamá en la única navidad que estuvimos juntos, ‘Más que a mi propia vida’, decía dentro la inscripción en Francés con una pequeña foto de papá, mamá y yo.
-Tienes razón Jake, pero no vamos a huir siempre, llegará el momento en que encontraremos a mi familia, y para ello tenemos mucho tiempo, pero quiero que te quedes conmigo.
-Reneesme, yo siempre estaré contigo y me alegra estar a tu cuidado, si me hubieran alejado tanto tiempo de ti-hizo una pausa para aclarar la voz-me hubiera vuelto loco y hubiera tenido que buscar en cada rincón del mundo para encontrarte.
Después del desayuno fuimos a la biblioteca central para estudiar un poco de la historia de Brasil, aunque a mi lobito jamás le hacía gracia estudiar, yo insistía en hacerlo pues había dejado la escuela y muy irónicamente yo me había vuelto una tutora excelente pues yo nunca olvidaba nada y desde muy pequeña leía enciclopedias, libros y mucha poesía.

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